27 Mayo 2012
Entrevista a Gaspar Libedinsky por Alejandro Güerri
Sentado en una mesa larga custodiada por juguetes de lo más insólitos, Gaspar Libedinsky habla con precisión y pasión de su trabajo como arquitecto y de sus obras como artista, dos mundos cuyas fronteras parece borrar a cada paso. Nacido en Buenos Aires en 1976, su formación académica y laboral transcurrió fuera del país: estudios de arquitectura en la Architectural Association (AA) de Londres, y trabajos en Róterdam y Nueva York para estudios prestigiosos como Rem Koolhaas/OMA y Diller Scofidio + Renfro, donde estuvo a cargo del diseño del High Line Park en Manhattan. En Argentina, durante el 2011, expuso “Mister Trapo” como becario en el espacio de la Beca Kuitca/UTDT, “Arquitectura para el cuerpo” en el Malba, y la videoinstalación “Cuckoo” en la Bienal del Fin del Mundo. Pero además de currículum (también da clases en Harvard y en la Architectural Association (AA)), a Gaspar Libedinsky le sobran visión y capacidad de hacer: una especie de manifestación expresiva múltiple que plasma argumentos de forma muy concreta.
En “Productos Caseros” y en “Cuckoo” se ve cómo se hacen boquetes: ¿Qué significan esos agujeros?
En todos los casos, creo que el artista debe ser el máximo experto en lo que haga. Por eso, previo a cualquier realización, necesito sentir que soy el máximo experto en el tema que voy a tratar. Entonces, “Productos Caseros” comenzó por un estudio profundo de la historia de la cárcel de Caseros y cómo fue transformada por sus propios habitantes, los presos, para recién después entender cuál era la intervención que yo debía hacer. Y en ese caso, entendí que la mejor operación era no hacer nada. Yo no tenía que hacer una obra, porque no había una obra superior a la que habían hecho los presos, que eran estos boquetes en la fachada que conectaban la cárcel con la ciudad. Estos boquetes, que eran ventanas al ras del piso, servían para comunicar a los presos con sus amadas y también como un medio de comunicación para trepar por las fachadas, de boquete en boquete, como el Hombre Araña.
El boquete en la cárcel de Caseros era Internet, era la televisión, era el teléfono, eran las calles y veredas, era todo sistema de comunicación que nosotros tenemos por fuera de la cárcel, entendiendo también que las cárceles en la ciudad siguen siendo vacíos, que no forman parte del tejido urbano ni legislativo de la ciudad. Las cárceles son como embajadas. Por eso, las charlas de las amadas con los presos funcionan como un puente aéreo entre la ciudad y la no ciudad. La intención, entonces, fue rescatar el boquete y enfatizar su rol de lente que mira Buenos Aires. Lo que hice fue diseñar la ingeniería para recortar un pedazo de fachada de 2m x 2m y extraer un boquete original hecho por los presos y llevarlo a un punto B, que es donde la ciudad me permitió ponerlo de manera temporal. En ese traslado de 6 pisos de movimiento vertical y 4 km de movimiento horizontal es donde el boquete pasa a enfatizar su rol de lente, documentando lo que ve a través de una cámara de video instalada de manera parásita al boquete. Ese proyecto tiene que ver con un tema que recorre toda mi obra, que es la apropiación del espacio por el individuo.
En el caso de “Cuckoo”, forma parte de una serie de obras que yo llamo VideoArquitecturas, que son video instalaciones en las que proyecto narrativas sobre pequeñas estructuras arquitectónicas, sea una casita de pájaros, una casa de muñecas o un cablecarril de juguete. “Cuckoo” es literalmente una casita de pájaros a la que yo le tapié el boquete, y tiene que ver con un traspaso en mi trabajo hacia las arquitecturas mínimas, tras haber trabajado en proyectos de escala urbana tales como el High Line Park en Nueva York.
¿Cómo es tu relación con los materiales?
En realidad, mis materiales son los conceptos, son los argumentos. El rol del artista es, justamente, el de generar argumentos. Aquel que pinta, pero cuya obra no llega a transmitir argumentos fuertes, es un pintor y no un artista. Lo que define al artista no es saber pintar, ni esculpir, sino la capacidad de generar argumentos que sean relevantes para las discusiones sociales y culturales de nuestro tiempo. Mi material es el moldeado de estos argumentos.
PING-PONG Gaspar Libedinsky
¿Un color?
Azul marino
¿Una canción?
“Here comes the Sun” de Los Beatles.
¿Un diseñador?
Rem Koolhaas.
¿Un lugar en el mundo?
Praia do Sono (Brasil).
¿Un museo/galería?
Serpentine Gallery (Londres).
¿Un objeto preferido de diseño?
La botella de Coca Cola de vidrio de 237 ml.
Gaspar Libedinsky
Arquitecto y artista plástico
www.gasparlibedinsky.blogspot.com.ar
www.thehighline.org/design/high-line-design





