La Crespo
10 Julio 2012
por Rosario Fernández Arias
Lo pequeño es hermoso, dijo alguna vez el ensayista germano-británico E. F. Schumacher y La Crespo, un restaurante casi tan chico como una cocina, es un claro ejemplo.
Ubicado en la floreciente Villa Crespo, La Crespo es una pequeña casa de comidas que lleva adelante una familia con impronta judía. Se trata de una de las propuestas más modernas que surgieron en este barrio que alguna vez tuvo un carácter fábril. Recetas hebreas milenarias conviven en un barcito vintage de estética palermitana. Tradición, pero con vuelta de tuerca.
En apenas unos pocos metros cuadrados, la chef y dueña Clarisa Krivopisk ofrece una variedad tan amplia como tentadora de productos con foco en la gastronomía hebrea pero sin limitarse a ella. Escrita en tiza, la carta está expuesta en un enorme pizarrón sobre una de las paredes laterales y se organiza en cuatro columnas: Calentitos, Tartines, Strudel y Repostería.
Conocidos o completos extraños, los comensales se acodan unos pegados a otros en el par de tablones altos con banquetas de largas piernas que dispone el salón. Allí intentan devorar el plato insignia del lugar: un sándwich de pastrón con 170 gramos de fiambre cocher casero con pepinos agridulces, mostaza de Dijon, entre pan integral y con cebollas caramelizadas como acompañamiento.
Detrás de la barra de almacén, tienen servicio de “take away” donde podes comprar para llevar sus deliciosos bagels caseros de salmón ahumado, strudel de calabaza al curry y choclo y knishes de papa, entre muchas otras cosas. En los días de sol, hay mesitas y sillas de hierro forjado en la vereda para sentarse a ver en primera fila la transformación del barrio. Vale la pena.
La Crespo queda en Thames 674.










