Blancas y radiantes
14 Marzo 2012
por Guillermina Abeledo
“Probablemente, en esta gesta la madre sea el lugar; en un sentido tan amplio que sería inútil pretender describir todos sus cielos, todos sus olores, el sabor del aire salado, el peso infinito emanado por las piedras, o la fuerza rítmica, eterna del mar rompiendo contra ellas…”
Nicolás Campodónico habla de arraigo. Rinde homenaje al lugar en su sentido específico, único e irrepetible. La obra de arquitectura potencia, ensalza, revela su magia. Así, el diseño de sus casas “Marabajo” se despliega en sintonía con el espíritu local. Sus tiempos, sus costumbres y sus bondades, procuran retratarse en lo que las identifica y diferencia. Guardianas del descanso, las casas acompañan silenciosas el ritmo del visitante. Haciendo equilibrio sobre una diagonal imaginaria, se delinean y organizan. Los ambientes se montan unos sobre otros hasta alcanzar el paisaje infinito; en el llano, se barajan patios llenos de intimidad, secuencias grabadas en sombra.
El hermético carácter desde la calle, se desarma en abanico hacia la bahía. Marítimo blanco impone el poder de lo simple. Pequeñas dosis de hormigón y madera ordenan situaciones espaciales de esta arquitectura de lo íntimo. Texturas estriadas que adjetivan los espacios interiores y sugieren perspectivas que sumergen al habitante en el descanso.
Ubicadas en el casco antiguo de La Pedrera, nuevas miradas sobre la tradición local se funden en armonioso vínculo con el paisaje. Habilidoso, Campodónico logra suspender la realidad en los recodos de la pausa para inundarse de presente y pertenencia.
Casas “Marabajo”
La Pedrera, Uruguay
Arquitecto: Nicolás Campodónico
www.nicolascampodonico.com.ar
Crédito fotografía Nro 2: Gustavo Sosa Pinilla













